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Estudiantes egresados de la Misión Rivas con 20 puntos fueron privilegiados con el reparto de los cupos de la Oficina de planificación del sector Universitario (OPSU) en la UCV frente a bachilleres que se graduaron en educación convencional y con notas familiares.

La OPSU asignó en la UCV 6.748 cupos (71%). Las denuncias se centraron en que estudiantes de liceos públicos y privados con promedios de 19 y 20 puntos no pudieron ingresar.

Estudiantes de la misión ribas pudieron entrar a las carreras que aspiraban mientras que solo un 7% de las plazas fueron otorgadas a estudiantes sobresalientes de planteles públicos o privados.

El ministro de educación universitaria, ciencia y tecnología estableció que el sistema nacional de ingreso debía ser más abierto, influyente y equitativo para incluir a los egresados de instituciones públicas y privadas. Sin embargo en la práctica, esto no es así, ya que se benefició a bachilleres graduados en dos años en un sistema educativo que comenzó en el 2003 por el ya desaparecido Hugo Chávez.

La comisión que se encargó del análisis de la data de los 65.000 estudiantes estableció que se trató de una asignación perversa.

La investigación dio como resultado que la OPSU beneficio a un 39,6% de egresados de la Misión Ribas que aspiraban estudiar en la UCV y que en las menciones de Ciencias y Humanidades se admitió a 3,5% y a 1,3% respectivamente pese a que estas áreas son las de mayor demanda.

El coordinador de la investigación Tulio Ramírez expreso lo siguiente: “Todo indica que con ese privilegio a la Misión Ribas, por encima de menciones tan tradicionales y abultadas como Ciencias y Humanidades, además de los egresados de los liceos privados, pretenden ocupar las plazas de la universidad con afectos al gobierno. Porque se parte de la idea de que los aspirantes de la Misión Ribas tienen cierta afinidad con las políticas del gobierno